¿Un Tour a cuatro bandas?

Muchos kilómetros y muchas carreras se han cubierto desde enero hasta este mes de julio. En ellas ha habido la aparición de nuevos talentos, la consolidación de valores al alza, visos de decadencia en antiguas estrellas y rendimientos que van desde los sorprendente hasta lo decepcionante. Sin embargo, alcanzado el séptimo mes del año y la cita por excelencia del calendario ciclista, los grandes candidatos a hacerse con 102ª edición del Tour de Francia se mantienen inalterables respecto a las quinielas hechas en invierno. Todo lo acontecido desde Down Under hasta nacionales, no ha hecho otra cosa sino confirmar el claro favoritismo de cuatro corredores por encima de todos los demás, pero que parten prácticamente en igualdad de condiciones: Contador, Quintana, Froome y Nibali.

Un duelo a cuatro bandas que abre ante nuestros ojos uno de las grandes vueltas más abiertas -y no por estar exenta de calidad- de lo que vamos de siglo, en la que el italiano Vincenzo Nibali buscará defender el título cosechado la pasada temporada y quitar el asterisco que muchos quisieron poner a su triunfo tras las ausencias y abandonos de sus tres grandes enemigos ciclistas. Dudas sobre el rendimiento y el estado físico con el que el “Tiburón” llega a Utrech no debería haber, ya que su camino ha sido prácticamente idéntico al que le sirvió para hacer se con el amarillo durante el pasado año. Discreto, pero para nada desaparecido en las vueltas por etapas que ha disputado, el transalpino ha vuelto a medir a la perfección los esfuerzos para llegar en pleno forma al Tour, como bien demuestra la exhibición en Superga que le sirvió para revalidar la tricolore el pasado sábado. ¿Conseguirá hacer lo propio en Francia?

El reto de Nibali parece complicado, pero menos que el que tiene ante sí Alberto Contador. Nada menos que el utópico doblete Giro-Tour sobre el que ha planificado toda la temporada y para el que, hoy por hoy, solo él parece capacitado a lograr. La mitad del recorrido ya está cubierto, sin embargo, el pinteño ahora tiene ante sí la parte realmente dura. Con el desgaste de la Corsa Rosa en sus piernas y ante unos rivales mucho más duros que el tierras italianas, rendir al mismo nivel que en mayo a lo largo de las tres semanas parece misión imposible. Sin embargo, su condición física, a la vista de su rendimiento en Route du Sud, parece ser óptima y no ha demostrado síntoma alguna de fatiga de ninguna clase de cara a afrontar el desafío más difícil de su vida deportiva. Si alguien puede emular a Induráin, es él.

Criterium du Dauphine 2015

Los resultados logrados a lo largo de todos estos meses le avalan, del mismo modo que a Chris Froome. Si bien no es comparable a la carta de presentación previa el Tour de 2013 que venció, sus escasas apariciones en escena prácticamente se pueden contar como exitosas. Ganador en el duelo con Contador en Andalucía, tanto allí como en Dauphine ha dejado patente que, además de piernas, posee una voluntad de hierro, remontando en ambas carreras dos clasificaciones generales para las que todo el mundo ya le había desahuciado. Sus armas, además de unas fuerzas intactas tras apenas 27 días de competición, será como siempre su fiel potenciómetro y el abrumador talento de un conjunto Sky temible que acumula estrellas como gregarios.

Más anónima ha sido la primavera en el caso de Nairo Quintana, que en sus visitas a suelo europeo ha estado lejos de su mejor nivel y únicamente tiene su brillante ascenso al Terminillo bajo la nieve como muestra de su verdadero potencial. Sin embargo, eso no debería ser un problema para que el colombiano esté en condiciones de disputar el triunfo en París. Mentalizado al 100% de cara a la Grande Boucle, en su fuero interno sabe que es el objetivo primordial del año, y eso para el que se ha estado preparando sin gastar un gramo de más tanto en competición como entrenando en Boyacá.

Un Big Four tan temible e igualado entre sí que probablemente se repartirá las plazas del podio en la capital gala, pero desde luego que no será por la ausencia de rivales de calidad. En un Tour de Francia dominado por la montaña, la nómina de candidatos quizá no a la victoria, pero sí a amenazar la hegemonía del cuarteto de moda es realmente amplia. Situados en un segundo plano, los franceses de nuevo tienen motivos para soñar de la mano de Romain Bardet y Thibout Pinot. Galantes de la juventud, los siete finales en alto parecen diseñado a medida de ambos, sobre todo de un Pinot que con sus triunfos en Champex-Lac y Sölden ha dejado claro que será una amenaza realmente peligrosa (sobre todo con el rol de outsider en el que se ha acomodado) en las metas alpinas y pirenaicas.

Tour de Suisse 2015

Un diseño dirigido en cierto modo para favorecer a los héroes locales, que de paso viene como anillo al dedo al bisoño Simon Yates y al veterano Joaquim Rodríguez. Apenas trece kilómetros de contrarreloj individual y tres finales en cuesta marcan un recorrido prácticamente soñado para ellos, con el que se ponen a la altura e incluso superan a ciclistas mucho más completos como Tejay van Garderen, Rui Costa y Alejandro Valverde. Al americano, a sus 26 años, parece haber dado un paso adelante en su madurez durante el pasado Dauphine y ser un corredor más fuerte que en pasadas temporadas, aunque difícilmente le sirva para superar la quinta plaza que tiene como mejor resultado en Francia; mientras que el luso veremos si encuentra al fin la consistencia y la dureza en la alta montaña para resistir una vuelta de tres semanas. La nómina de favoritos de segunda fila la cierra Valverde, que paradójicamente en uno de sus mejores año de su carrera llega sin la vitola de favorito… pero tampoco la de gregario. A la espera de acontecimientos, correrá a su aire y con libertad de actuación… si a ello une valentía y ambición, el murciano tiene una oportunidad de oro para dar la sorpresa.

Hay muchos más nombres llamados a ser protagonistas en el Tour, pero más allá de la decena de hombres arriba mencionados ninguno de ellos debería tener una ambición mucho mayor a lo de intentar colarse entre los diez mejores en la clasificación general, ya sea porque están un paso por detrás o por estar plegados a unos líderes mucho más sólidos. Ese es el caso de ciclistas de la talla de Richie Porte y Leopold König en favor de Froome, Jean-Christophe Peraud sumido a Bardet; o Roman Kreuziger y Rafal Majka como soportes de Contador. Por otro lado, Warren Barguil, Mathias Frank, Pierre Rolland, Dani Navarro y las duplas formadas por Wilco Kelderman y Robert Gesink, o Andrew Talansky y Dan Martin no se demuestran para nada tan consistentes o talentosos como pensar en ellos como verdaderos rivales para los cuatro magníficos. Diferentes es el caso de Rigoberto Urán en el dueto que forma con Michal Kwiatkowski, ambos una incógnita en lo que puedan deparar en el siguiente Tour. El primero, porque su estado físico no es concluyente tras una Corsa Rosa llena de problemas; y el polaco porque veremos como asimila en esta ocasión las tres semanas consecutivas de competición. Su papel, del mismo modo que el del resto de favoritos, el tiempo lo dirá.

¿Te ha gustado? Déjanos un comentario

Comentarios