Triunfo de amarillo de Froome

Después de la monumental exhibición de los Nibali, Valverde o Rui Costa el pasado viernes, todo parecía perdido para Chris Froome (Sky) en su búsqueda por llevarse el Critérium du Dauphine, su último gran test previo a la disputa del Tour de Francia. Con casi un minuto y medio de pérdida en la clasificación general, poco más se podía esperar de él que tratar de llevarse los dos finales en al alto restantes. Y lo hizo, con dos actuaciones oberbias que, contra todo pronóstico, sí le han permitido dar la vuelta a la tortilla, recuperar el tiempo perdido y hacerse con su segundo maillot amarillo como ganador de la ronda gala.

El británico logró lo casi imposible, pero no sin agonía y emoción en su duelo en la distancia con Tejay van Garderen (BMC Racing), líder hasta la jornada de hoy que ha visto como se le escapa la oportunidad de hacerse con su primera clasificación general en un evento de la máxima categoría por apenas diez segundos, los mismos logrados de bonificación por Froome en la meta de Modane Valfrejús. Una ascensión no excesivamente exigente, pero en la que Froome ha puesto pelotón patas arriba con un ritmo infernal, mera continuidad de unos kilómetros finales vibrantes y llenos de ambición, siguiendo la línea de la sensacional y espectacular carrera que hemos visto a lo largo de la semana.

El primer valiente fue, como tantas otras veces, Tony Martin (Etixx – Quick Step). Panzerwagen, descontento con el tempo marcado por sus compañeros de aventura, se escapaba en solitario en un intento casi suicida para lograr una misión imposible, más si cabe con el ritmo que Sky imprimía por detrás buscando desgastar a los oponentes de Froome. Llegados a la côte de Saint-Andre, tanto el alemán como sus perseguidores ya estaban en el punto de mira de un grupo que utilizó la tachuela a modo de lanzadera, gracias al impulso de Stephen Cummings (MTN – Qhubeka)… y Alejandro Valverde (Movistar Team). El murciano intentaba junto al de Wirral hacer la machada e intentar dar un nuevo vuelco a la general atacando desde lejos, pero no obtuvo ningún margen da maniobra. A sus ataques (uno subiendo y otro bajando), la respuesta era inmediata y terminó sucumbiendo cuando comenzaron las hostilidades, mientras el inglés llegó a tener hasta un minuto de ventaja.

Un tiempo, que dadas las condiciones del puerto final, invitaba a soñar en un posible triunfo, pero la realidad de un pelotón subiendo encendido le quebró. El primero en poner ritmo fue nada más y nada menos que Vincenzo Nibali (Astana), preparando el terreno para el consiguiente ataque de Michele  Scarponi, en el que Froome enseñó por primera vez sus fauces tomando en primera persona la rueda del italiano. Hecha la primera selección, sitúo a Wout Poels como liebre, con un trabajo eficaz que no tardó en devolver a Joaquim Rodríguez (Katusha) al grupo después de un intento de marcha y que le puso en disposición de arrancar, como hizo, a tres kilómetros de meta. Un demarraje progresivo pero durísimo, que abrió a todos sin miramientos, salvo a Van Garderen. El norteamericano se agarraba como podía a la estela de Froome, pero no hacía otra cosa que perder metros lentamente. Su lucha, el amarillo. El margen de quedar segundo, trece segundos.

De cara a la victoria, Froome no tenía rival, pero tenía que continuar a pleno rendimiento si quería vestirse con el amarillo, que durante algunos instantes quedó completamente en el aire. Sin embargo, la agonía de Van Garderen en su quiero y no puedo le acabó pasando factura, y se vio cazado por Simon Yates (Orica – GreenEdge) y Rui Costa (Lampre – Merida). Su condena, al perder además opción de bonificación, y la coronación de Froome. Segundo Critérium de Dauphiné para él, quien ya lo ganó en el 2013 en el que también ganó el Tour de Francia; y segunda general de la temporada, tras su triunfo en febrero en la Vuelta a Andalucía.

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