Tony Martin tiñe el pavé de amarillo

El pavé del Tour de Francia no decidirá la general final de la carrera. A pesar de los esfuerzos de Vincenzo Nibali, el ‘Big Four’ de esta edición de la ronda gala ha superado con más o menos dificultades los seis tramos de adoquines previstos para el recorrido de la jornada más larga de este Tour. La lluvia apareció, pero tímidamente; el viento soplaba, pero lo hacía de cara y se podía circular a rueda de forma relativamente cómoda; Nibali lo probó en repetidas ocasiones, aunque de forma infructuosa al no encontrar las condiciones terribles de la pasada temporada.

Todos resistieron en cabeza, no sólo los cuatro grandes favoritos. También Joaquim Rodríguez, Rigoberto Urán, Romain Bardet, Alejandro Valverde, Tejan Van Garderen o Jean Christophe Péraud alcanzaron la meta de Cambrai en el mismo tiempo que los especialistas sobre este tipo de trazado. Los principales damnificados del día fueron Thibaut Pinot, quien marchaba delante hasta un inoportuno pinchazo a mitad de un tramo de pavé; y Dan Martin, accidentado antes de la fase decisiva de la jornada.

Con el pavé ya a la espalda del primer grupo, llegaba el turno de los candidatos al triunfo de etapa. Velocistas como Degenkolb, Cavendish, Bouhanni o Boasson Hagen aparecían entonces entre las apuestas… hasta que demarró Tony Martin a 2,5 km del final. El alemán quería desquitarse del segundo que le había apartado del amarillo un día antes y quería hacerlo de la mejor forma posible: ganando. Con la bendición de sus compañeros de  Etixx-Quick Step, sólo Giant-Alpecin o Cofidis podían echar abajo su movimiento, si bien a la hora de la verdad Martin demostró su poderío con un final de etapa excelente. Alegría desbordante, etapa al saco del conjunto belga y maillot amarillo con varios días por delante en teoría propicios para su defensa.

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