Todas las claves del caso Astaná y su licencia WorldTour

La prensa italiana, más concretamente La Gazzetta dello Sport, publica hoy un artículo en el que intentan resumir todas las claves de la situación actual que envuelve al equipo Astaná y que podría llevar a la escuadra de Vincenzo Nibali a perder su licencia WorldTour.

El artículo, firmado por Claudio Ghisalberti y Luca Gialanella, comienza señalando que no es una decisión únicamente deportiva. Hay un gran peso político, influencias económicas… y presiones, muchas presiones por parte de todos los bandos. Pero la Gazzetta decide resumirlo todo en varios puntos

1. Los documentos: el informe de Lausana, la baza de Padua y la carta de Kessiakoff. La licencia WorldTour permite a los equipos disputar las grandes carreras del calendario mundial. El 10 de diciembre, Astaná recibió su licencia, pero bajo supervisión o estudio, puesto que debían ser auditados por el Instituto de Ciencias del Deporte de la Universidad de Lausana, quienes iban a estudiar la organización, la preparación, las cargas de trabajo, las relaciones entre los corredores y el staff… Pero todo esto… ¿por qué? Muy sencillo de explicar: en 2014 hubo 5 positivos en el equipo Astaná, es decir, los hermanos Iglinskiy y el “stagiare” Davidenok y otros dos en el equipo continental. La auditoría de Lausana acaba con resultado negativo.  La situación empeora el 27 de febrero, cuando la UCI toma la decisión de remitir el caso a la Comisión de Licencias solicitando la pérdida de la licencia del equipo kazako. Además, se incluyen las 550 páginas de la investigación penal de Padova, donde aparecen citados Vinokourov (gerente general) y el doctor Ferrari (sancionado de por vida tras el caso Armstrong), así como 17 corredores de Astaná. Y aparece una novedad: una carta que Fredrik Kessiakoff (ciclista de Astaná durante cuatro temporadas, desde 2011 a 2014) ha enviado a la UCI. El sueco, ahora retirado del ciclismo, explica cómo era distribuido el “trabajo” dentro del equipo. Y su punto de vista, con la acusación al sistema de trabajo de Astaná, es tomada en consideración por la UCI y vinculadas a la auditoría de Lausana.
2. Las acusaciones contra el equipo. Además de la ya citada relación entre Ferrari y Vinokourov, el escrito de La Gazzetta apunta los siguientes puntos débiles:
– La propia gestión del equipo, que no se considera adecuada por su falta de oposición al dopaje;
– Las relaciones entre los corredores y los entrenadores: hay demasiada distancia como para que los corredores estén bajo control;
– La capacidad de los dirigentes del equipo, que no es considerada digna de un equipo WorldTour;
– Reuniones demasiado esporádicas entre los jefes médicos del equipo y los ciclistas.
3. Defensa: nueva política antidopaje. Vincenzo Nibali es la mejor baza que Astaná puede jugar, puesto que nunca se ha visto salpicado por ninguna investigación antidopaje. Una carrera limpia. El ciclista ha remitido a la Comisión de Licencias un email para defender su posición. Por su parte, Astaná ya ha anunciado una nueva “política” antidopaje: reorganización de la relación entre entrenadores-corredores, con dos grupos, cada uno seguido de un director técnico y un preparador; reorganización de la gestión deportiva, con cinco grupos de seis corredores, bajo la supervisión de un director deportivo para cada grupo; reorganización de la institución médica, con tres grupos de 10 corredores cada uno, seguidos por un médico, bajo la supervisión del jefe de los servicios médicos; mejora de la comunicación entre preparadoradores, directores deportivos y médicos; plataforma informática para mejorar la comunicación en el equipo… Todos esos aspectos ya habían sido señalados en el expediente de Lausana pero ahora pasarán a ser llevados a la práctica por el equipo. Además, los abogados de Astaná también solicitarán una igualdad en el trato, puesto que argumentan que ningún otro equipo ha sido auditado por Lausana.
4. Plazo: suspensión y TAS. El equipo Astaná ya ha anunciado que si pierde la licencia en la Comisión de Licencias, apelará ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS). También es posible que la UCI acuda al TAS si la Comisión de Licencias da la razón al equipo kazako. En todo caso, hablamos de un plazo de unos dos meses desde la decisión de la Comisión de Licencias hasta la decisión del TAS. En ese período es lógico pensar que Astaná solicitará una suspensión provisional de la sentencia para que durante ese tiempo no se pueda aplicar, lo que permitiría al equipo correr el Giro de Italia, que comienza en sólo 37 días.
5. El golpe de efecto: la salida de Vinokourov. La Gazzetta afirma que vivimos una guerra a muerte en la que sólo puede haber un triunfador: la UCI o Astaná. Y con dos terrenos de juego: la Comisión de Licencias y el TAS. Pero apunta a que pueda haber una solución intermedia: la posibilidad de que Vinokourov decida dar un paso atrás y dejar su cargo como manager general. Tal vez esa podría ser la baza final, el golpe de efecto ante las instituciones que deben decidir el futuro de Astaná.
 

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