Stybar envía un mensaje desde la Toscana

Caminos de tierra, altos porcentajes y ataques, muchos ataques. Una combinación que ha transformado la Strade Bianche en, posiblemente, la mejor carrera de la temporada. Una jornada de ciclismo auténtico, sin hueco para especuladores ni calculadoras. Tampoco para el trabajo de los grandes equipos y sus gregarios. Ha sido una batalla de gallos, que se han dado palos, uno tras otro, en unos últimos 50km memorables. El más fuerte y el más listo ha sido Zdenek Stybar (Etixx-Quick Step). En el grupo de cabeza desde el primer corte y hasta el definitivo, logró su primera victoria de la temporada, la decimocuarta para su equipo en 2015 si sumamos la de Yves Lampaert en Driedaagse van West Vlaanderen. La escuadra más laureada del pelotón vuelve a ver el vaso medio lleno.

Stybar ha cruzado la línea de meta por delante de Greg van Avermaet (BMC), abonado al segundo puesto en grandes carreras, y Alejandro Valverde (Movistar), valiente y siempre en la pomada hasta que se ha quedado sin fuerzas en el último kilómetro. Doble campeón mundial de ciclocross, el checo ha demostrado que su estado de forma en los albores de la ‘primavera ciclista’ es inmejorable. Desde el polvoriento sterrato de la Toscana ha enviado un mensaje para la cúpula de Etixx-Quick Step. Styby se dice listo para asaltar los primeros Monumentos de la temporada: De Ronde van Vlaanderen y París-Roubaix, 5 y 12 de abril. Pero esa es otra historia.

La Eroica se ha resuelto en las calles de Siena, en el empedrado que conduce hasta la Piazza Il Campo. Allí Valverde ha intentado controlar a Van Avermaet y Stybar, ha marcado el ritmo en la rampa final, pero se ha quedado sin respuesta ante el demarraje del belga. GVA ha saltado con los dientes apretados y un desarrollo brutal, parecía el movimiento definitivo. Pero el campeón checo estaba súper, ha resistido el envite y rematado a falta de unos 400 metros. El de Styby ha sido un contraataque letal, uno de los muchos movimientos que se han dado desde que la carrera se lanzó a unos 50km de meta.

Monte Sante Marie, único tramo de sterrato de cinco estrellas, hizo añicos el pelotón con un ataque de los principales favoritos. Peter Sagan (Tinkoff-Saxo), Stybar y Valverde rompieron la armonía del gran grupo y se marcharon por delante. Llegaron a contar con 30 segundos de ventaja sobre un sexteto comandado por Daniel Oss (BMC), trabajador incansable en favor de Van Avermaet, y que completaban Diego Rosa (Astaná) –el realizador se empeñó en identificarlo como Vincenzo Nibali durante muchos minutos–, Nathan Haas (Cannondale-Garmin), Sep Vanmarcke (LottoNL-Jumbo) y Fabian Cancellara (Trek). El trío cabecero pagó su único momento de duda y fue absorbido gracias a la constancia de Oss.

El reagrupamiento derivó en el único momento de impasse de la carrera. Orica-GreenEDGE, al mando del pelotón, recortó la desventaja con los nueve líderes del minuto y medio a los 45 segundos. Un espejismo. Vanmarcke fue el primero en probarlo, luego Oss, que encaró en solitario el sector de Monteaperti, de sólo 800 metros pero con rampas de hasta el 20%. De nuevo Vanmarcke, encendido, aceleró para cazar al italiano y de paso eliminar a Sagan, que cedió en el mismo sitio donde el año pasado protagonizó un ataque inolvidable.

El movimiento del neerlandés y el empuje de Valverde en Colle Pinzuto, penúltimo sterrato, acabó con Cancellara. De vuelta en el asfalto, un ataque de Van Avermaet y la respuesta de Stybar, ya en Le Tolfe, sacaron de punto a Vanmarcke. Valverde resistió y guardó para el final, pero ya había gastado demasiado. Sus exhibiciones para alcanzar a Sagan en la primera selección y para seguir vivo en el definitivo tramo de tierra se acumularon en sus piernas. Las duras rampas de acceso a la Piazza Il Campo sentenciaron al murciano y encumbraron a Stybar. La Strade Bianche hizo bueno el sobrenombre de ‘sexto Monumento’.

Clasificación (Pro Cycling Stats)

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