Sky y la maldición de las caídas

El equipo Sky es famoso en el pelotón por su estudio de todos y cada uno de los aspectos del ciclismo: bicicletas, preparación física, alimentación, descanso… Pero hay un factor con el que vienen chocando en los últimos años: la suerte. O, mejor dicho, la mala suerte que se está cebando con sus jefes de filas en las grandes vueltas por etapas.

En el Giro de Italia de 2013 todo estaba preparado para el lucimiento de Bradley Wiggins. El ganador del Tour de 2012 había optado por ir a la corsa rosa para rebajar la tensión con Froome y, al mismo tiempo, para garantizar la victoria de Sky en una carrera importantísima para el sponsor principal, puesto que la empresa de televisión de pago Sky tiene un mercado prioritario en Italia. Wiggins llegaba tras hacer 5º en Volta a Catalunya y 5º en Trentino. En el Giro comenzaron con victoria en la contrarreloj por equipos inicial. Pero todo se torció muy pronto. En una jornada marcada por la lluvia, Wiggins sufrió una caída tras otra encadenando una jornada para olvidar en la que casi estuvo a punto de bajarse de la bicicleta para tomar alguna de las curvas de una bajada que se convirtió en eterna para el vueltómano de Sky. El Giro había acabado para él.

En el Tour de Francia de 2014 la mala fortuna se cebó con Chris Froome. Y con un guión similar al de Froome: día de lluvia camino de Arenberg, carrera de gran dificultad técnica por la presencia del pavés… y más de una caída. Froome, sin moral, se marchaba a casa, aunque en realidad el ganador del Tour de 2013 parecía ya tocado por caídas precedentes, lo que le dificultaba el manejo de la bicicleta.

En 2015 se ha repetido la historia. En esta ocasión el escenario vuelve a ser el Giro de Italia, aunque el protagonista es Richie Porte, quien caída tras caída -o incluso por averías y sanciones- ha ido cediendo tiempo hasta el punto de dar la sensación de haber perdido toda la moral para esta carrera. El sábado hay una contrarreloj, la más larga en muchos años. Será el test definitivo. Si Porte es capaz de resurgir de sus cenizas, ganar la etapa y amenazar en la general a los escaladores, seguro que se queda para pelear por el Giro. Pero si no firma una buena contrarreloj, tampoco es descartable que decida poner pie a tierra y empiece a pensar en el Tour. Hoy ha dado ese síntoma… pero esto es ciclismo y todo cambia en 24 horas. Y es que el estudio metódico del ciclismo genera muchísimas pequeñas ventajas, pero se muestra importente ante una montonera en el pelotón.

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