¿Se imaginan una Liga de ciclismo profesional?

Hace unas semanas, coincidiendo con el arranque de la temporada 2015, el ciclista madrileño Carlos Verona (Etixx Quick-Step) planteó en su cuenta de Twitter una propuesta que causó una buena acogida entre sus seguidores. La idea no era la primera vez que se escucha en el mundillo ciclista, pero nos sirvió para inspirarnos, mirar atrás y, por supuesto, pensar en el futuro del ciclismo profesional español. Ahí va la propuesta de Verona: “Fútbol: Liga BBVA. Baloncesto: Liga Endesa. Ciclismo: Pocas carreras y dispersas. ¿Para cuándo una liga de ciclismo?

Razón no le falta a Verona, y es que el ciclismo parece un deporte raro, puesto que no ha apostado nunca por unificar todo su calendario en un formato de liga nacional. Recientemente hemos vivido un claro ejemplo de que la unión entre organizaciones de pruebas hace la fuerza. Nos referimos al fin de semana del 14 y 15 de febrero, cuando un cambio estratégico de fecha situó en el calendario la Vuelta a Murcia junto a la Clásica de Almería, ambas pruebas previas al comienzo de la Vuelta a Andalucía, originando así un ‘tríptico sureño’, ya que, en nueve días hubo siete de competición por Murcia y Andalucía.

Pero esta unión tristemente no va más allá de la cercanía geográfica y cronológica, puesto que a pesar de los buenos resultados vistos en cuanto a participación y espectáculo, tampoco entre las organizaciones se han compartido gastos o se han buscado patrocinios conjuntos.

Una Liga Nacional para revitalizar el calendario español

Lo más lógico, por tanto, sería organizar un sistema de puntuación entre pruebas, ya que lo que hace fuerte y apasionante a un deporte son unas reglas claras, estables, conocidas y respetadas por todos. En definitiva, crear una Liga Nacional. Pero lo cierto es que en este deporte atípico parece que esas reglas deportivas y estables son simplemente una utopía. ¡Qué lástima! El mundo de las dos ruedas, tan bonito, tan peculiar y siempre tan diferente a los demás.

¿Os imagináis esa Liga que menciona Verona a nivel nacional? Puntuaciones claras entre carreras españolas, clasificaciones finales, premios con repercusión, todo ello creando afición y ansia por saber lo que espera en la siguiente prueba y con distinciones al mejor ciclista, a la mejor promesa, al mejor equipo…

Lo cierto es que hay antecedentes. Sin ir más lejos, se habló en la última reunión del Consejo de Ciclismo Profesional. Pero la idea de la Liga Nacional se lleva pensando mucho tiempo y la situación es la que es: el WorldTour resulta omnipotente y no parece haber escenario alguno para ligas nacionales. Hace ya unos años surgió la propuesta de crear la Copa del Rey de Ciclismo, pero los trámites burocráticos y las peleas internas lo dejaron en eso, en propuesta.

El segundo intento vino de la mano de Cofidis como posible patrocinador y con el objetivo de dar repercusión a todas las pruebas, puesto que se garantizaba la presencia de la televisión con el dinero del patrocinio. El problema es que algunas carreras ya tenían esa cobertura televisiva asegurada. Además, algunos tenían como patrocinadores principales un banco diferente a Cofidis, por lo que les podía perjudicar la presencia de ese nuevo sponsor. Y, de nuevo, no hubo sintonía entre los diferentes actores de esta función: organizadores, equipos y ciclistas.

Una Liga Ibérica para unir lazos con el ciclismo portugués

Otro posible intento de Liga Nacional viene desde Portugal y es una idea siempre barajada, pero nunca desarrollada. Se trataría de consolidar un calendario ibérico fusionando carreras españolas y portuguesas para permitir la presencia de equipos españoles en Portugal y de equipos portugueses en España. No resulta ninguna locura pensar que puede haber empresas españolas interesadas en difundir su marca en Portugal y, al revés, firmas lusas que quieran darse a conocer en España. La principal traba por la que aún no sale adelante es la de coincidencias en el tiempo, que es precisamente el gran obstáculo por el que siempre se dice que se va a pelear y al que nunca se le encuentra solución. Por ejemplo, Algarve se solapa con Andalucía. Y la Vuelta a Portugal, con Burgos. Con tan pocas carreras como hay hoy en día en España y Portugal, son coincidencias absurdas. Un cambio de fechas de algunas de estas pruebas supondría una alegría enorme para equipos y organizadores, pero el proyecto de calendario ibérico coordinado no deja de ser eso: un proyecto.

La inversión en el ciclismo es una oportunidad estratégica. Pero para llamar a esa inversión hay que generar espectáculo y espectadores. Si la unión hace la fuerza, y así lo hemos comprobado recientemente con el ejemplo de Murcia y Almería, estamos tardando demasiado en unirnos a un mayor nivel y generar una Liga Nacional.

La solución a los problemas debería de pasar en buscar fórmulas que funcionan en otros deportes. Nos encontramos con dos estándares: fases de eliminación o puntuación periódica. Para el deporte de las dos ruedas la más lógico sería una liga de puntuación, con unos equipos cerrados y planteando un mínimo de participación por corredor en esa liga para tener posibilidades al triunfo final. Quizá, habría que dejar fuera la Vuelta a España, puesto que por sí sola ya es un gran espectáculo. Pero seguro que el reflejo y repercusión en nuestra liga imaginaria podría ser el pase, en forma de invitación, para una grande de muchos equipos, tal y como hacen en Italia con el Giro o en Francia con Plouay. El problema para nuestro reducido pelotón es que no hay abundancia de equipos, por lo que ese premio no tiene de momento mucho sentido.

Un proyecto así seguro que genera muchas dudas como, por ejemplo, los puntos que deben ser adjudicados a las diferentes carreras. Pero eso forma parte del segundo paso. Para saber la solución a esas dudas sólo cabe probar, equivocarse y rectificar si es necesario. Pero todo pasa por tomar la decisión de impulsar una liga.

Hay vueltas y clásicas en nuestro país con mayor prestigio que otras, y quizá esta idea no les sea muy llamativa al estar acomodadas en su buena situación actual, con gran participación, televisión y demás lujos. Pero este deporte está en constante cambio y si ya hemos mencionado que la unión hace la fuerza, también habrá que recordar que es mejor renovarse que morir. Sólo hay que mirar al creciente boom de carreras que hemos vivido en este inicio de temporada por oriente medio, con semejanzas y diferencias. Los petrodólares están mostrando su fuerza, que es mucha, unámonos y creemos otra fuerza mayor a la del dinero posible en nuestro país: espectáculo, afición e ilusión por el ciclismo.

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