Rafa Valls, al asalto de la París-Niza

El alicantino Rafa Valls buscará en la París-Niza el más difícil todavía: repetir la misma sorpresa que ya protagonizara en el Tour de Omán, cuando fue capaz de batir a algunos de los mejores escaladores del mundo (Van Garderen, Valverde, Majka…). El ciclista de Lampre-Merida atendió a Zona Matxin en su casa de Cocentaina, donde descansaba y donde también empezaba a mirar de reojo la cita francesa, que comienza el domingo con un prólogo y que finalizará siete días después, el 15 de marzo con una cronoescalada.

-¿Cómo asimila un ciclista como tú una victoria como la de Omán? Las victorias se asimilan bien. Lo malo es asimilar las enfermedades, las caídas… Y en eso, por desgracia, he acumulado mucha experiencia. En victorias no tengo tanta… pero no hay problema en tener que adaptarme y asimilar muchas alegrías como la de Omán (risas).

-Antes de ir a Omán, te veías como favorito. ¿Favorito? ¡No! Pero sí que había visto en los tests que estaba en el mejor momento de forma de mi vida. Es más, el equipo me intentó proteger desde el primer día para que no gastara fuerzas y eso es algo que debo agradecer. Ellos confiaron en mí desde el primer momento porque eran conscientes de que llegaba con los deberes hechos. Luego, además, vivimos la situación de que Rui Costa no pasó el corte en la primera etapa de montaña y desde ese momento todo el mundo apostó todavía más por mí. Personalmente fue una situación que no se da mucho en mi carrera deportiva porque soy yo quien normalmente trabaja para los demás. Así que también tuve que adaptarme a la situación de llevar los galones.

-En la etapa reina, ¿cuándo te diste cuenta de que podías ganar? La etapa reina fue un día extraño porque hubo mucho viento de cara, no íbamos demasiado rápidos y yo… opté por meterme dentro del pelotón y no gastar prácticamente ni un solo gramo de fuerzas. Así que llegamos a la subida final casi sin fatiga. La subida, en cambio, se hizo con viento a favor y sin ningún tipo de parón: se fue a tope desde abajo hasta arriba. Yo sabía que BMC era el equipo que iba a controlar. Al final, nos marchamos cuatro ciclistas: Van Garderen, Valverde, Majka y yo. En ese momento ya me di cuenta de que la cosa iba en serio, pero con Valverde en el grupo no puedes pensar en la victoria porque es muy rápido y tiene un gran instinto ganador. Así que Van Garderen y yo fuimos a ‘palos’ hasta irnos solos. A partir de ahí fue un mano a mano entre los dos. Me acordé mucho de ese Circuito Montañés que perdí con Van Garderen en la última etapa. Y esta vez pude superarle en los metros finales.

-Luego llegó la suspensión y una etapa final también complicada. La suspensión estuvo bien hecha. Egoístamente y siendo líder, te interesa que se suspenda la etapa. Pero físicamente me veía bien y no me hubiera importado que se disputara, pero con condiciones normales. Al final aquello hubiera sido una lotería y ganar la carrera hubiera dependido más de la suerte que de las fuerzas y, lo que es peor, se ponía en riesgo la salud. La etapa final, con un repecho, no fue tan complicada como se podía pensar. Y no lo fue gracias al equipo. Todos estuvieron de diez y ese día yo me limité a apoyarme en ellos, así que el mérito es suyo.

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-Ahora llega París-Niza. ¿Qué objetivos te marcas? Sé que estoy bien. Pero no puedo decir que mi objetivo sea ganar o hacer podio. Hay ciclistas con un palmarés mucho mejor que el mío y hay que ser humilde y tener los pies en el suelo. Pero el momento de forma que atravieso es muy bueno y los test dicen que me encuentro bien, así que mi obligación es seguir soñando. El recorrido me gusta, aunque con dos cronos no es tan bueno para mí como Omán. De todos modos, la cronoescalada tampoco me perjudica tanto y la primera contrarreloj es corta. Pero tampoco hay que olvidar que en París-Niza cualquier despiste puede ser fatal. Suele haber abanicos, así que la concentración es un factor clave. Además, el líder del equipo es Rui Costa.

-¿Por qué este año estás en el mejor momento de tu vida? Para empezar, por edad. Tengo 27 años y empiezo a entrar en los años en los que mejor debes encontrarte. A eso hay que sumarle que llevo ya una temporada sin un sólo problema físico. En 2014, por ejemplo, ya me encontré muy bien y, por ejemplo, estoy seguro de que hubiera estado con los mejores en el Tour Down Under. Entrenando iba muy fácil y me caí cuando estaba en el top10 de la general. Después de la caída, fui a la Semana Coppi Bartali y acabé octavo en la general a pesar de que no había podido entrenar mucho. Las sensaciones durante toda la temporada fueron muy buenas, pero al tener que trabajar tal vez no se luce tanto individualmente. En el Tour de Suiza, por ejemplo, estuve con los mejores. Acabé 14º en la general y eso que estuvimos centrados en ayudar a que Rui pudiera ganar y eso hace que en determinados momentos decidas levantar el pie porque la clave no es mejorar tu puesto en la general sino ahorrar fuerzas para trabajar mejor al día siguiente. Además, de cara a este año ha habido otro cambio que ha sido decisión del equipo y que ha resultado muy acertado.

-¿A qué cambio te refieres? Yo tengo facilidad para coger la forma y normalmente voy siempre al Tour Down Under. El equipo decidió que al haber acabado en octubre en China era mejor que hiciera un invierno más largo y que no corriera hasta febrero. Y sinceramente la decisión de Lampre-Merida ha sido todo un acierto. Estoy seguro de que habría llegado bien al Tour Down Under y tal vez podía haber hecho de los diez primeros, pero ganar allí a los australianos resulta muy difícil porque ellos llevan muchos meses en verano y tú no puedes estar a su nivel. Y el problema es que pierdes dos días viajando y tres o cuatro por el cambio de horas en los que tampoco puedes entrenar con normalidad. Y cuando vuelves a Europa es lo mismo, así que entre unas cosas y otras acabas perdiendo dos semanas de entrenamiento. Yo siempre he defendido que ir a Australia era bueno… pero ahora pienso que quedarme en Alicante entrenando fuerte ha sido lo mejor que podía hacer. El equipo decidió darme más tiempo para entrenar y han acertado porque he tenido un invierno perfecto: he podido recuperarme de los esfuerzos de 2014 y trabajar de cara a la temporada 2015 sin las prisas de saber que en enero ya tienes que estar compitiendo. Además, no he sufrido ni un resfriado, ni un dolor de nada y también he tenido buen tiempo para entrenar. Nunca había hecho un invierno tan largo y bueno y al final he llegado a febrero con un entrenamiento en las piernas que no había conseguido nunca.

-¿Y cuáles son tus objetivos para 2015? A corto plazo, París-Niza. También quiero hacerlo bien en la Volta a Catalunya, que es una carrera que me gusta y en la que tengo puestas muchas ilusiones. Luego iré a las clásicas de las Ardenas a ayudar a Rui y supongo que cerraremos esta primera parte del año en el Tour de Romandía. A partir de ahí lo normal es tomarse un descanso y ya preparar en altitud alguna de las carreras de preparación del Tour, Dauphiné y Suiza, y viajar a Francia para apoyar a Rui en la general del Tour.

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