Psicologia y lesiones deportivas

Cerca del 5 al 15% de los deportistas de élite quedan fuera del entrenamiento por lo menos un mes en cada temporada, debido a las lesiones sufridas, durante la pretemporada y/o entrenamientos.

El aumento de la participación en los deportes y actividad física es acompañado por el aumento concomitante del número de lesiones (Smith, 1996). Esas lesiones traen consecuencias negativas para la salud de los deportistas, perjudican su entrenamiento y su desempeño deportivo (Bajin, 1982). Además, de la salud física, también perjudica la salud y el bienestar psicológico del deportista; cabe anotar que está comprometida, la ansiedad, la depresión, el miedo, la frustración, la impaciencia y el no deseo de adherencia al programa de rehabilitación, en la consecución de un resultado positivo en la recuperación de la lesión.

Según Heil (1993) “la lesión es un desafío físico y psicológico para el deportista”. Dentro de ese contexto, la psicología de las lesiones deportivas tiene como objetivos, limitar los sufrimientos y perdidas asociadas a la lesión, y garantizar buenas condiciones psicológicas para el retorno al deporte. Además de esto, algunos factores psicológicos como la personalidad del deportista y el estrés sufrido por este,  son señalados como factores de riesgo al desarrollo de las lesiones (Anderson y Williams, 1988). Es decir, tanto los factores de la personalidad como los antecedentes de situaciones estresantes y los recursos para afrontar circunstancias adversas repercuten en el proceso del estrés y, a su vez, en la probabilidad de que se sufra una lesión o que fácilmente no se recupere de ella.

Por otra parte, las personas que desarrollan habilidades psicológicas, por ejemplo, la fijación de metas, visualización de imágenes y relajación, se manejan mejor frente al estrés, lo que reduce tanto las probabilidades de lesionarse como el estrés que les provocaría una lesión si la sufrieran.

 En este sentido, los deportistas deben identificar los altos niveles de estrés e implementar procedimientos para manejarlos y adaptar junto con el entrenador esquemas de entrenamiento que permitan reducir ese estrés, que entre otras cosas genera fatiga. Es importante que los deportistas aprendan a distinguir entre el malestar normal asociado a la carga del entrenamiento y el dolor que causa una lesión. Deben saber además que una premisa como “NO HAY TRIUNFO SIN DOLOR” puede predisponerlos a sufrir lesiones.

Los especialistas en psicología del deporte y los entrenadores deportivos han identificado diversas reacciones psíquicas frente a las lesiones, algunas personas consideran que las lesiones son un desastres otros por ejemplo lo ven como la oportunidad de dejar el entrenamiento, como un alivio al estrés sufrido durante este.

Es necesario reconocer cuales son las respuestas emocionales dependiendo del deportista, pero desde la psicología del deporte se han hechos algunas observaciones las cuales determinan diversas reacciones pero que en los casos típicos, pueden clasificarse en tres categorías, estas son propuestas por Udry y Cols en 1997:

  1. Procesamiento de la información: El deportista lesionado se concentra en la información vinculada con el dolor que le provoca la lesión, es consciente de la magnitud de la lesión, pregunta como sucedió y reconoce las consecuencias negativas y los inconvenientes que le causa.
  2. Trastorno emocional y conducta reactiva: Al advertir que se ha lesionado, el deportista puede sufrir agitación emocional, experimentar emociones fluctuantes, sentirse vacío, experimentar sentimientos aislamiento y desconexión, y tener una sensación de shock, incredulidad, negación o autocompasión.
  3. Expectativas y estrategias de afrontamiento positivas: El deportista acepta la lesión y la afronta, comienza a realizar esfuerzos para manejarla con éxito, muestra una buena actitud, es optimista y experimenta un alivio al saber que progresa. Como reacción a la lesión, la mayoría de los deportistas atraviesan estos procesos emocionales generales, pero la velocidad y la facilidad con las que progresa varían ampliamente.

Reacciones como el aumento del miedo y la ansiedad, la disminución de la confianza y la declinación del rendimiento también son comunes en los deportistas lesionados.

Finalmente, se ha demostrado que el entrenamiento de diversas habilidades psíquicas facilita el proceso de rehabilitación. Los fundamentos psicológicos de la rehabilitación de los deportistas lesionados tal y como lo mencionan Daniel Gould y Robert Weinbert, “incluyen el establecimiento de una relación empática con el individuo afectado, la educación del deportistas acerca  de la naturaleza de la lesión y del proceso de recuperación, la enseñanza de habilidades psíquicas específicas de afrontamiento, por ejemplo la fijación de objetivos, aplicación de técnicas de relajación y estrategias de visualización”. Y las recomendaciones que puede hacer el deportista lesionado a otros deportistas, a raíz de su experiencia, incluso recomendaciones que pueden atender los entrenadores deportivos y el equipo interdisciplinar en el manejo de las lesiones.

Por: Marcela Neuman

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