Primera parada: Torremolinos

A dos días de que comience la Vuelta al Táchira –primera prueba del calendario americano en 2015- y ya con menos de dos semanas hasta el arranque del World Tour, vivimos ese compás de espera en el que los equipos aprovechan para realizar sus presentaciones definitivas, lucir los nuevos colores del año e integrar a los últimos fichajes. Aquí, en España, sin duda el momento de la semana va a ser el próximo sábado en Torremolinos (Málaga), con la presentación definitiva de la Vuelta.

Y de eso vamos a hablar hoy. Ya comentamos algo cuando se presentaron las primeras cuatro etapas, que recorrerán parte de la provincia de Málaga, y sobre el que no vamos a profundizar más hasta el sábado que conozcamos en condiciones el recorrido y los posibles pasos montañosos. Que, como ya se dijo, la provincia ofrece muchas posibilidades.

El caso es que la primera semana será, igual que en 2014, completamente andaluza. La cuarta jornada culminará en Vejer de la Frontera (Cádiz). El pueblo es bonito con ganas, y la subida es corta pero por una carretera estrecha que viene a salvar un peñón, en lo alto del cual se asienta la localidad blanca. Ahí será importante la colocación, porque quien entre mal tendrá difícil remontar. Después de una nueva jornada llana en la provincia de Sevilla –allí, salvo la sierra Norte, todo es llano, y viniendo de Cádiz seguro que no la tocan mucho-, llegará otro día nervioso. La sexta etapa no tendrá final en alto, pero la llegada será en Cazorla, y allí tiene que ser exigente sí o sí, porque aquello está rodeado de montañas.

Vejer

El pueblo gaditano de Vejer de la Frontera, final de la cuarta etapa

La séptima etapa parte desde Jódar y terminará en Capileira (la localidad que ilustra la foto principal de este artículo). Constituirá la tercera llegada en alto, según desvela hoy el diario Marca. El motivo de meter allí un final de etapa –en un pueblo de poco más de 500 habitantes, enfocado eminentemente a la artesanía y el turismo rural- es la candidatura de Sierra Nevada a convertirse en Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO. Se deduce en principio que la meta estará ubicada en la calle central del pueblo, tras 22 kilómetros de subida. Los porcentajes no son nada del otro mundo, y de hecho hay descansillos abundantes. Sólo los últimos 8 kilómetros son de ascenso ininterrumpido y siempre en torno al 6-7%. Realmente, Capileira es sólo la mitad de la subida, porque hay otros nueve kilómetros más, también en esos porcentajes pero una sucesión de curvas de herradura y que acaba a casi 2000 metros. Que además, tendría hasta más sentido en ese apoyo al Parque Natural porque acaba en una barrera. Pero recordando los últimos años de la Vuelta, lo normal es que lo dejen en el pueblo. Ojo, que desde Jódar –lugar de la salida, en Jaén- hay terreno para hacer un infierno de etapa, y el calor también tendrá cosas que decir. La otra parte buena es que la autovía más cercana a Capileira se acaba a 25 kilómetros.

Al día siguiente, la carrera saldrá de tierras blancas y verdes rumbo a la Comunidad Valenciana, primero con destino a Murcia –con la Cresta del Gallo antes-, y después con el final en la Cumbre del Sol (Alicante), una subida corta y explosiva, al estilo del Xorret de Catí, pero con final en alto. Una de esas llegadas ‘Made in Vuelta’. El periplo levantino acaba en Castellón de la Plana, antes del descanso y traslado a Andorra.

En el Principado habrá una nueva llegada en alto: se augura una etapa tipo Tour con encadenados y un final por determinar que no será ninguno de los que ya conocemos, pues la Vuelta quiere que todos sean inéditos. Mucho interés por conocer esta etapa el sábado. Después de dos días tranquilos en Lleida y Tarazona, llega el clásico tríptico para acabar la segunda semana. Y esta vez, a diferencia de otros años, aquí se acaban las llegadas en alto. Pero pasemos a verlo, porque tiene candela.

Primer final, la Fuente del Chivo. La etapa sale de Vitoria, así que estará cercana a los 200 kilómetros. Se desconoce aún si entrarán a Cantabria cerca de la costa por Puente Viesgo para subir primero el puerto del Escudo -se antoja demasiado largo- o harán el paso por el interior desde Villarcayo, entrando a la región montañesa ya en el embalse del Ebro. Desde Reinosa ya todo es cuesta arriba, primero hasta Alto Campóo con su estación de esquí y, después, los casi seis kilómetros adicionales de la Fuente del Chivo. En total, 22 kilómetros de puerto, aunque los seis primeros de falso llano.

Andorra

Andorra acogerá tres días a la caravana de la Vuelta

De Cantabria, a Asturias. La empinada montaña asturiana lleva años teniendo mucho peso específico en la Vuelta. Este año serán dos etapas con final en alto: Sotres y la Ermita de Alba. Sobre todo esta segunda tendrá especial interés con la Cobertoria y el Cordal. Como le dé por ponerse a llover –cosa frecuente en Asturias a mitad de septiembre-, el descenso de la Cobertoria va a ser de todo menos apacible. Veremos qué más puertos decide incluir la organización. Otras dos etapas interesantes.

Y aquí acaban los finales en alto, que no la dureza. Tras jornada de descanso, habrá una CRI en Burgos de unos 40 kilómetros que se ha anunciado como más llana que las de los últimos años. Ya venía siendo hora. La provincia de Valladolid acogerá una llegada masiva, mientras que Ávila será la meta de la antepenúltima etapa. Probablemente se volverá a jugar con la muralla como elemento paisajístico e incremento de la dureza. El final en Cercedilla tras cruzar la sierra madrileña será la última oportunidad para los valientes y quién sabe si también para jugarse la carrera en un descenso. Cosa que tendría su gracia después de tanto final en alto. Y, para acabar, el paseo en Madrid.

Serán poco más de 3.000 kilómetros. Una carrera que mantiene las señas de identidad de la Vuelta. Finales cortos y explosivos, ahora combinados con otros más tipo Tour –de puertos largos y tendidos, salvando las distancias- como Fuente del Chivo, Capileira o, presumiblemente, el de Andorra. Y aunque me siguen faltando kilómetros de contrarreloj, es preferible –al menos para mí- que se haga una larga en llano antes que montar una especie de cronoescalada con final cuesta abajo y rematar con una CRI de 9 kilómetros, como ocurriera el año pasado en Santiago.

Sin duda, los grandes atractivos serán las llegadas en alto, principalmente por ser todas inéditas. La verdad es que, por lo menos, se agradece el esfuerzo y la intención de innovar. Al final, el recorrido lo hacen bueno –o no- los ciclistas. Y hay que reconocer que, purismos aparte, a la Vuelta le ha venido funcionando durante los últimos años. El sábado sabremos todos los detalles de este trazado. Y, mientras, seguimos calentando motores para las primeras pruebas de la temporada.

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