Lobato capitanea el relevo

Apenas llevamos dos días de competición World Tour y el ciclismo español ya ha estrenado su casillero de victorias. Además, con una novedad que abre la puerta a la esperanza de este deporte en España, ahora que su generación de oro enfila la puerta de salida y el relevo generacional parece mucho menos brillante, aunque esté provisto de buenos corredores.

Otra noticia más: fue al sprint. La modalidad en la que España casi nunca gana ha sido la que nos ha dado esta primera alegría del año. El triunfo vino a caro del gaditano Juanjo Lobato (Movistar), que a sus 26 años está demostrando que sí, que en nuestro país también hay grandes sprinters y que todo lo que hay que hacer es cuidarlos y trabajar un poco con ellos. De hecho, Movistar no ha destacado en las últimas temporadas precisamente por eso. Es más, Fran Ventoso y José Joaquín Rojas se han convertido antes en gregarios todoterreno –que están terminando hasta por pasar bien la media montaña- válidos por su motor que en velocistas puros.

El cántabro no gana desde 2012, año en el que, eso sí, sumó cuatro dianas –incluida una etapa del Giro-, mientras que Rojas se alzó con una etapa de la Vuelta a Castilla y León en 2014. En su segunda temporada como ciclista de Movistar, Lobato ya lleva tres triunfos y por cómo ha empezado el año no parece que vaya a ser el último. De hecho, en la People’s Choice Classic, critérium previo al Tour Down Under, en el que fue batido por Marcel Kittel (Giant-Alpecin), el de Trebujena lanzó el sprint muy lejos, y estuvo cerca de aguantarle el pulso al gigante alemán. No pudo, pero se desquitó en el repecho de Stirling.

Lobato lanzó el sprint desde muy lejos para lograr su primera victoria en el World Tour. Graham Watson/BettiniPhoto©

Lobato lanzó la llegada desde muy lejos para lograr su primera victoria en el World Tour. Graham Watson/BettiniPhoto©

Muy cerca de Lobato entró, además, otro de los que debe tirar del carro de los jóvenes ciclistas españoles: Gorka Izaguirre. El esmerado ciclista vasco, de 27 años, cruzó la línea de meta en tercera posición. No se puede decir que el sprint fuera una genialidad táctica de Movistar. Parecía que ambos corredores iban buscándose la vida, aunque sí existía en Gorka una intención real de lanzar a Juanjo. Al final, por suerte, el experimento salió bien. Pero tal vez el hecho de tener en ese estado de gracia a Lobato –los sprinters son los delanteros del fútbol, viven por rachas y cuando uno ‘moja’ no conviene desaprovecharlo- debería motivar al equipo a creerse que puede empezar a competir con los trenos de otros conjuntos. O, al menos, echar a rodar el suyo para ir fogueándose.

Lobato dijo antes del Down Under que esperaba ganar algo “grande” en esta temporada. No nos vamos a volver locos tampoco, pero esta es la primera victoria de su vida en el World Tour. Aún quedan días de carrera en Australia y Juanjo es un ciclista capaz de pasar puertos no muy largos y cuestas explosivas en el pelotón. Lo demostró en San Remo el año pasado o con las dos victorias en el Circuito de Getxo –con el Andalucía en 2011 y el Euskaltel en 2013– que acumula en su palmarés, asumiendo no obstante la diferencia de los rivales en la prueba vasca.

También ha dicho más de una vez que sus carreras favoritas son el Tour de Flandes y el Mundial, aunque seguro que no le pondría mala cara a la Milán-San Remo que finalizara cuarto el año pasado en su primera participación. Tras la retirada de Óscar Freire, nuestro último gran velocista, Lobato tiene por delante el año definitivo para confirmarse no como relevo del cántabro –por aquello de no crear estigmas, que tanto nos gustan- pero sí como una carta de garantías para las llegadas masivas. En Movistar y, por qué no, en la selección.

El sprinter de Trebujena tuvo tiempo para realizar una 'llamada' antes de cruzar la meta. Graham Watson/BettiniPhoto©

El sprinter de Trebujena tuvo tiempo para realizar una ‘llamada’ antes de cruzar la meta. Graham Watson/BettiniPhoto©

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