Lección táctica de Paolini en la Gante-Wevelgem

La Gante-Wevelgem es la clásica para el lucimiento de los velocistas. Así lo dice la historia y también nuestra crónica de presentación. Pero la belleza del ciclismo estriba en la facilidad de este deporte para romper los guiones previstos, sobre todo, cuando hace acto de presencia la lluvia. Y, por encima del resto de factores, cuando los ciclistas ponen de su parte. Y los dos elementos acudieron puntuales a la cita de la Gante-Wevelgem para romper el sueño de los hombres rápidos y para, al mismo tiempo, ver en acción a muchos de los nombres que veremos dentro de una semana en el Tour de Flandes.

La carrera, marcada por la lluvia y el viento, fue muchísimo más selectiva de lo que suele ser la Gante-Wevelgem. No fueron sólo las ascensiones. También el suelo resbaladizo puso en tensión a más de uno y provocó caídas y pinchazos en momentos determinantes, pero sobre todo el viento castigo un pelotón en el que sólo los más fuertes pudieron pelear por el triunfo. En esa lista cabe destacar un nombre, el más valiente de todos: Jurgen Roelantds. El de Lotto-Soudal atacó de lejos y buscó la heroica. Quizás su gran problema fue precisamente el exceso de euforia en los tramos más exigentes. Cada vez llevaba más y más ventaja a sus rivales… pero acabó desplomándose en el tramo llano final. Acabó séptimo pero merece el aplauso que debe darse a los osados.

Por detrás de Roelandts venía un grupo de hombres que habían mostrado su superioridad en el pelotón: Luca Paolini, Niki Terpstra, Geraint Thomas, Stijn Vandenbergh, Jens Debusschere y Sep Vanmarcke. Había, como en otras muchas carreras, superioridad numérida de Ettix-Quick Step. Pero no pudieron sacarle partido en una clásica en la que el italiano Luca Paolini demostró su oficio para atacar en el momento adecuado. El de Katusha se marchó en solitario, logró rápidamente una decena de segundos y ya fue inalcanzable para el resto de sus rivales. Segundo acababa Niki Terpstra y tercero, Geraint Thomas, dos de los hombres que sin duda alguna son favoritos para la victoria en Flandes.

La clásica belga también sirvió para ver una buena actuación de Juanjo Lobato (13º). El andaluz fue de menos a más y supo estar en su sitio: el de los velocistas. El jefe de filas de Movistar, además, dio muy buenas sensaciones en los repechos, donde no pasó demasiadas dificultades. Pero por delante había media docena de corredores, con representantes de casi todos los equipos fuertes, que volaban hacia la meta de Wevelgem. Y ante eso poco o nada se podía hacer. Por cierto, sólo ¡39 ciclistas llegaron a la línea de meta!

CLASIFICIÓN FINAL DE LA GANTE-WEVELGEM

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