Kristoff, el guerrero nórdico que conquista Flandes

Dominio apabullante, tiranía, victoria clara, fortaleza… Alexander Kristoff (Katusha) ganó De Ronde van Vlaanderen (Tour de Flandes) con absoluta autoridad. Adivinó que el ataque bueno del día era uno que parecía tímido de Niki Terpstra (Etixx-Quick Step) en los metros finales del Kruisberg, a 26 kilómetros de la llegada. Ése fue su gran mérito. La fortaleza de ambos los llevó con notable solvencia hasta la línea de llegada en Oudernaade, mientras por detrás el resto de gallos se vaciaron en intentos baldíos de reducir las distancias en los que se presuponían puntos decisivos de Oude Kwaremont y Paterberg. Una vez sobrepasados, en los últimos tres kilómetros el neerlandés racaneó, no pasó en los últimos dos intentando ahorrar unos gramos de fuerza, pero el intento fue inútil. En la recta de meta Kristoff ganó el mano a mano casi sin disputarlo. En cuanto Terpstra salió de su rueda para lanzar el sprint se puso de pie y no pudo ni asomar la rueda el de los Países Bajos. Imperial Kristoff logró su quinta victoria de la semana, no obstante, ésta es la que pasará a la historia, conquistó De Ronde. Completó el podio Van Avermaet (BMC) y cuarto entró Sagan (Tinkoff-Saxo).

La primera escapada seria de la jornada la formaron Jesse Sergent (Trek), Lars Ytting Bak (Lotto Soudal), Damien Gaudin (Ag2r-La Mondiale), Marco Frapporti (Androni), Ralf Matzka (Bora Argon18), Matthew Brammeier (MTN-Qhubeka) y Dylan Groenewegen (Roompot). Gozaron de rentas superiores a los seis minutos pero, poco a poco, el trabajo del Sky y el paso de los kilómetros minaron las fuerzas y la renta de la escapada. A esto se le sumó la inesperada aparición del choche neutro que envió al suelo a Sergent al adelantar al grupo y el del Trek pasó de la aventura en De Ronde al hospital con posible fractura de clavícula.

Minutos después, y ya metidos en el bucle final, se quedaron en cabeza Gaudin y Lars Ytting Bak, aunque su ventaja nunca dejó de disminuir. Fueron neutralizados tras el primer paso por el Paterberg mientras el orden anterior del pelotón ya era una sucesión de ataques. Representantes del Lotto-Soudal y del Etixx-Quick Step se metían en todos los cortes. Mención especial para André Greipel que arrancó en cuatro ocasiones consecutivas. Aunque lo que causó daño fue el Koppenberg, su ascenso comenzó a decidir la prueba porque fraccionó de forma definitiva el pelotón y mostró a un Geraint Thomas (Sky) poderoso, mientras Wiggins quedó descartado. Vanmarcke (Lotto NL-Jumbo), Van Avermaet, Kristoff y Degenkolb (Giant-Alpecin) se mantenían en el grupo principal.

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El pelotón atraviesa una rotonda. Wessel van Keuk/BettiniPhoto©

Entre ataques, respuestas, acelerones y reagrupamientos se llegó al Kruisberg. Algún intento, entre ellos el de Nelson Oliveira (Lampre) y, justó antes de la cima, ya sobre el asfalto se puso Niki Terpstra en cabeza, parecía que sin mucha intención, sólo lo vio Kristoff y, cuando el resto quiso darse cuenta, tenían diez segundos de renta y mucha intención de abrir hueco. Mientras, por detrás, una avería dejaba fuera de competición a Sep Vanmarcke. El rodador holandés y el velocista noruego realizaron su apuesta y el hueco se fue hasta el medio minuto antes del Oude Kwaremont.

A Geraint Thomas, al que se le había visto pasar los muros anteriores con facilidad pasmosa, no le quedaba otra que arrancar desde el inicio de la penúltima subida y lo hizo pero resultó que su fortaleza era más aparente que real. Sólo le dio para reducir una docena de segundos y se produjo la reagrupación del grupo perseguidor mientras Kristoff y Terpstra ampliaron la renta al medio minuto al pie del Paterberg. La victoria se la iban a jugar ellos dos, a pesar de que Van Avermaet y Peter Sagan (Tinkoff-Saxo) intentaron reaccionar, pero se quedaron a veinte segundos de la caza. Es decir, les faltó el punto para enlazar. Especialmente duro es el caso de Sagan, que en pruebas anteriores como Harelbeke se metió desde lejos en cabeza y lo pagó al final. En Flandes apostó por la paciencia y llegó tarde. Cuestión de elección o fuerza.

El planteamiento de Terpstra estaba claro tras el último muro. O dejaba de colaborar con el riesgo de que hubiera enlace por detrás o daba relevos hasta el tramo final. Optó por asegurar la segunda posición y tenía que intentar un milagro al jugársela al sprint ante uno de los mejores llegadores del pelotón internacional. Los relevos paró de darlos a unos dos kilómetros de la llegada e intentó guardar fuerzas hasta el tramo final, pero su arrancada duró dos golpes de pedal de Kristoff. El guerrero noruego que conquistó Flandes. (Acceso a la clasificación completa).

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