Entre el sol y los besos en el sur de Europa

Algarve es sinónimo de sol, de Portugal, del sur de Europa. Es tan evidente la presencia de la estrella que ilumina la tierra, que parece que va a caer sobre la cabeza de Michal Kwiatkowski. Pero esto no sucede, es más, algunos días, las nubes se meten entre los ciclistas y el cielo hasta el punto de que Dayer Quintana necesita una prenda más de ropa (y también ayuda para ponerla).

Uno de los más jóvenes del pelotón recurre a un auxiliar, mientras otros vuelven a su infancia utilizando el botellín de agua a modo de biberón. Entre etapa y etapa en las que la serpiente multicolor atraviesa puentes o empedrados lusos, los ciclistas también tienen instantes de espera con cierta impaciencia como le sucede a los del Movistar. Hay etapas para los escaladores que llegan de uno en uno y también se disputa la contrarreloj donde se produce algún salto al circular entre las piedras de las cercanías del Cabo de San Vicente. No obstante, todo sufrimiento tiene recompensa en forma de besos. Ya sea en el podio para el ganador o si los traes de casa como Jens Debusschere. Y es que el Algarve, con la cámara de BettiniPhoto© y su Sprint Cycling Magazine, enamora. 

Volta ao Algarve

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