El Mar del Norte divide a los ‘cuatro magníficos’

Aficionados, prensa, directores e incluso rivales, sea de forma creíble o intentando echar balones fuera, coincidían en los análisis previos a la ronda francesa en un mismo punto: señalar a Alberto Contador, Chris Froome, Nairo Quintana y Vincenzo Nibali como principales y casi únicos favoritos en igualdad de condiciones a la victoria final en París. Pasados dos días y menos de cuatro horas de competición, la realidad ya ha dividido al cuarteto. En una etapa espectacular, el fuerte viento proveniente del Mar del Norte, una copiosa lluvia y el empuje del conjunto Etixx-Quick Step a falta de 55 kilómetros del final ha separado el cuarteto en dos dúos hispano-británico y italo-colombiano de triunfadores y vencidos por los abanicos neerlandeses que, al mismo tiempo, han proclamado a André Greipel (Lotto – Soudal) ganador de la primera etapa en línea de la presente Grande Boucle, y han vestido a Fabian Cancellara (Trek Factory Racing) de amarillo.

El perfil, aunque totalmente llano entre Utrech y los diques de contención que mantienen emergidos a los Países Bajos, estaba marcado con un círculo amarillo. El viento, rodando en paralelo al mar y al más que plausible viento del norte durante más de la mitad del recorrido, amenazaba la posibilidad de abanicos. Una advertencia moderada en el libro de ruta de los grandes favoritos que ha resultado ser, en contra de lo habitual, más liviana de lo que se podía esperar de esa carretera, más que consagrada en el arte de destrozar pelotones en pruebas internacionales de segunda fila.

Los avisos, ante la inminencia del viento, no tardaron en poner alerta a los candidatos a la general desde la primera mitad de la carrera. La primera y mínima amenaza de furia eólica, con más de un centenar de kilómetros por recorrer, prácticamente acabó con la esperanza para Stef Clement (LottoNL – Jumbo), Jan Bárta (Bora – Argon 18), Armindo Fonseca (Bretagne – Séché Environnement) y Pierrig Quémeneur (Europcar) de llevar lejos su aventura y, sobre todo, supuso el primer susto para el conjunto Movistar al ver como Alejandro Valverde, junto con Joaquim Rodríguez (Katusha) llegaba a perder más de medio minuto con el grupo de cabeza tras una fractura provocada por Oleg Tinkov y su treno liderato por Tosatto y Bennati. No obstante, a la vista de la lejanía de la línea de meta y el escaso rédito obtenido, decidieron pausar el tempo y estirar la calma tensa hasta la venida del litoral.

A pesar de la teórica tranquilidad en el grupo, las noticias para quienes ya se habían cortado no eran nada halagüeñas. Imágenes de la meta asolada por el viento y la lluvia hacían presagiar un temporal dantesco que partiera el pelotón en mil pedazos. Finalmente, el chaparrón ventoso apenas duró veinte minutos y los últimos kilómetros se cubrieron bajo el brillo del sol, pero fueron suficientes para culminar el anterior conato. Con los gregarios de Rigoberto Urán y Mark Cavendish y una caída de Wilco Kelderman (LottoNL – Jumbo) como principales artífices del aumento del ritmo, la fractura no tardó en llegar. Y los noqueados en pasar lista. Como si siguieran convalecientes de golpe sufrido anteriormente, los hombres de Eusebio Unzúe volvieron a quedar expuesto y retratados, cortándose ya no solo con Valverde, sino también con Nairo Quintana y el resto del equipo a bloque. ‘Purito’, nada cómodo cuando los codos salen a pasear en el pelotón, volvió a quedarse fuera, junto con otros nombres del prestigio de Bauke Mollema (Trek Factory Racing) o Jean-Christophe Péraud (AG2R – La Mondiale).

El quiebre, exitoso, provocó que la velocidad incluso aumentara con la entrada de Lotto-Soudal a los mandos. Y con los belgas, una nueva criba con Vincenzo Nibali (Astana) como damnificado número 1 de la escabechina, de la mano de Thibaut Pinot (FDJ.fr) y el hasta hoy líder Rohan Dennis (BMC Racing). El campeón italiano, prácticamente solo y consumido por los nervios, trataba de involucrar inútilmente a rivales para reducir una renta que no paraba ni paró de aumentar hasta que el grupo de los hombres de Movistar, más estructurado y organizado, acabó de dar caza a la nueva remesa de candidatos que veían como sus opciones de brillar en la prueba francesa se las estaba llevando el aire.

Por delante, quedaban ya poco más de veinte supervivientes. Cavs y Urán con varios compañeros; Contador, Sagan y algunos gregarios a rueda; un puñado de hombres rodeando a Tejay van Garderen (BMC Racing), Chris Froome (Sky) y André Greipel (Lotto – Soudal), amén de Warrel Barguil, Tom Dumoulin (Giant – Shimano) y Cancellara como espectadores de lujo. La colaboración, si bien no plena, era consistente. El pequeño grupo de cabeza controlaba la diferencia en torno al minuto con tranquilidad, sin gastar excesivas fuerzas y guardando de cara unos últimos kilómetros en los que, con un clima más benevolente, la situación se estabilizó.

El empuje de ambos grupos estaba equilibrado, y solo un breve impulso de Ian Stannard y Geraint Thomas en la parte final logró elevar la renta hasta el 1:28 definitivo con el Greipel aventajó al grupo perseguidor. Y decimos Greipel, porque fue él quien marcó el tiempo de llegada en un sprint marcado por los errores de Renshaw y Cavendish. El lanzador, tomando la cabeza demasiado rápido y quedándose sin energías demasiado pronto; y el rematador precipitándose en su punzada final y sucumbiendo tanto ante el velocista teutón, a la postre ganador, como ante Sagan y Cancellara. Un error garrafal del conjunto celeste, que no solo les ha costado el triunfo en suelo zelandés, sino también el liderato, arrebatado por parte de un Espartaco que con la bonificación rebasaba a Tony Martin en la clasificación.

Tour de France 2015

Greipel y Cancellara fueron los dos vencedores en el podio de la jornada, pero hubo otros a los que no les hizo falta ceremonia protocolaria. Froome y Contador han aprovechado las circunstancias para hacer sus propios diques, endosando ambos más de un minuto a todos sus principales rivales (salvo Van Garderen y Urán) al título en París en apenas dos días de competición. Un margen dorado, y tranquilizador para el pinteño, de cara a las peligrosos finales de los dos próximos días: primero en el muro de Huy y, por encima de todo, el martes con los siete pasos de pavé a superar.

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