Etixx ganó al más fuerte, pero no al más listo

La actuación de los ciclistas del Etixx-Quick Step el pasado sábado en el Omloop Het Nieuwsblad despertó todo tipo de críticas y es que, tras disponer de una ventaja numérica de tres contra uno en el corte definitivo del día realizado a 40 kilómetros de la llegada, los corredores del equipo belga cedieron ante el empuje de Ian Stannard (Sky) en los últimos cinco. Una superioridad numérica desperdiciada y que llegó tras encadenar lo que pueden denominarse varios errores tácticos, casi todos ellos fundamentados por una situación, el temor a Sep Vanmarcke.

El corte se produjo a 40 kilómetros de la llegada cuando el ciclista del Lotto NL-Jumbo rompió el pelotón en el tramo adoquinado de Haaghoek, pero sufrió un pinchazo en el tramo final. Se cortó y, mientras reparaba, se lanzaron los Etixx-Quick Step con el trío formado por Tom Boonen, Stijn Vandenbergh y Niki Terpstra. Van Avermaet medio se despistó y solamente Stannard, que parecía sufrir para seguir a Vanmarcke, se colocó a rueda de los belgas tras una curva cerrada. A continuación, se subía el Leberg y se consolidó el grupo mientras el hombre del Lotto NL-Jumbo tiraba sin descanso por detrás.

Casi sin pensarlo, los tres ciclistas del Etixx tiraron como si aquello fuera una contrarreloj por equipos, querían consolidar el grupo, querían ganar ventaja para distanciar al respondón Vanmarcke, que se mantenía a menos de medio minuto. Mientras tanto, Stannard tomó su rueda y vio las operaciones sin agobios. No sufrió un sólo ataque en 35 kilómetros. Disfrutó de un trío del Etixx-Quick Step trabajando para él, como si preparasen su llegada al sprint. Tanto afán tuvieron en ganar al más fuerte, Vanmarcke, que se olvidaron de doblegar al más listo y vigente vencedor de la prueba, Stannard.

En esos treinta y cinco kilómetros entre los que se produjo el corte y los últimos cinco, la dirección del Etixx cometió dos errores notables. El primero fue no apostar de forma decidida por ninguno de sus ciclistas. De hacerlo, sería tan fácil como dejar los relevos para dos de ellos, probablemente Stijn Vandenbergh y Terpstra, ya que al sprint es más rápido Boonen. De hacerlo, el belga debería quedarse a rueda de sus compañeros o del ciclista del Sky sin gastar ni un sólo gramo de fuerza en los últimos veinticinco o treinta kilómetros. Llegaría descansado al tramo final y, en el supuesto de enlazar Vanmarcke, algo complicado, ahorraría una energía que podría ser decisiva. Sin embargo, todos colaboraron de forma notable en los relevos.

La segunda decisión que podría haber tomado el Etixx-Quick Step y, por la que tampoco optó, fue por la de atacar a Stannard. Deberían haberle exigido responder a cambios de ritmo desde mucho antes. En el paso por Lange Munte (último tramo de pavés a 20 de meta) sería un buen lugar. Sin embargo, sobre el adoquín y con una zona de viento lateral, ni siquiera optaron por incomodarlo metiendo toda la cuneta posible. Ni cambios de ritmo, ni dificultades. Stannard fue un espectador mientras los tres ciclistas del Etixx tiraban en cabeza. De haber intentado marcharse, aunque sólo lo consiguiese uno, mientras llegaba el grupo trasero, podrían obtener una renta decisiva, pero no sucedió…

lange munte

Tom Boonen, Stijn Vandenbergh y Niki Terpstra (Etixx-Quick Step) tiran del grupo por delante de Ian Stannard (Sky) en un tramo de pavés. Graham Watson/BettiniPhoto©

Por último, y tras tirar de Ian Stannard durante 35 kilómetros, Tom Bonnen dejó de dar relevos a siete de meta para intentar atacar a menos de cinco (en lugar de esperar al sprint final ya que era el más rápido). El británico aguantó el primer envite, se mantuvo a una distancia prudencial para superar la explosividad del belga (aquí ejerció como más listo) y en un pequeño repecho lo cazó a dos kilómetros de la llegada. Todo el tramo que se pasó sin trabajar a rueda del trío de los Etixx-Quick Step le sirvió para llegar más entero que sus rivales a los últimos metros y allí los superó. Primero con su propio ataque, que descartó a Vandenbergh y a Boonnen y después en el sprint a Terpstra, más lento en el cuerpo a cuerpo.

En definitiva, en la dirección del Etixx-Quick Step faltaron galones para hacer una apuesta clara por uno de sus tres ciclistas o, en su defecto, carecieron de valentía para intentar machacar a Stannard. A esto se le añadió un miedo atroz a Vanmarcke que convirtió al conjunto belga en un equipo para el ciclista británico, que fue el más listo del día y el que ganó la Omloop Het Nieuwsblad 2015. Será recordada por la pifia del Etixx-Quick Step.

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