Ángel Buenache: “Algunos se consideran equipos, pero son engaños”

Ángel Buenache (San Sebastián de los Reyes, Madrid – 16/09/1964) reconoce que normalmente se llega al mundo de la representación “después de pasar por casi todos los sitios que hay en el ciclismo”. En su caso, este recorrido implica estar en el deporte base, en la Federación Española y, además, conocer las estructuras profesionales. Agente de Luis León Sánchez, entre otros, entiende que el ciclismo español necesita una serie de reformas porque “si no se reacciona, es difícil que esto continúe”.

-¿Cómo se llega a representante de ciclistas? En mi caso, se llega después de pasar por casi todos los estamentos del ciclismo. Eso te confiere un conocimiento profundo del deporte. Es un campo que, a pesar de que algunos pueden ver la figura del representante como algo nocivo para el corredor, creo que es todo lo contrario. Hay mucha diferencia en que un ciclista tenga un buen asesoramiento o no lo tenga. Después, esa diferencia, se nota a la hora de firmar los contratos. Algunas veces también es un trabajo desagradable porque la condición humana varía mucho de cuando se pasa de tener un contrato, a tener un buen contrato. Aún así, considero que la figura del mánager es fundamental.

-¿Es una figura que tiene mala imagen? Si uno es serio y riguroso no es tanto así. Yo tengo una buena relación con los mánager de los equipos, pero el intermediario es un poco la cuña que incomoda al tercero en una negociación. Esto pasa porque, muchas veces, el ciclista es muy joven y su nivel de conocimiento a la hora de gestionar un contrato es el que es. Si las cosas se hacen bien, es bueno para todas las partes, para el ciclista, para el equipo y para el representante. Otra cosa es que también existen los representantes buenos y malos.

“Tengo claro que no negocio con miseria, hay equipos que son simples engaños”

-¿Cuáles son los principales problemas que se encuentra? El principal problema que se encuentra el ciclista de carretera es que no hay mercado. Me refiero a un mercado digno. Cuando digo digno, me refiero al WorldTour y a la categoría Profesional Continental. Hay pocos huecos para el ciclista español, salvo que sean de primerísima línea o que vayan a rueda de las figuras. Es una profesion que agoniza. Me muevo en la vertiente de mountain bike y es algo diferente porque las estructuras son más pequeñas, hay más camaradería y es un poco más fácil. El gran problema es que, desgraciadamente, es muy complicado pasar al profesionalismo porque no hay equipos.

-¿Se encontró algún caso en el que ofrecieran un contrato a un ciclista al que sólo le cubren los gastos? Tengo claro que yo no negocio con la miseria. Hay gente que considera que son equipos, pero que para mí simplemente son engaños, donde es preferible no ser profesional. Esto pasa en el mundo de la categoría profesional. Todos los que estamos en el mundillo sabemos quiénes son y hacer ciclismo en esos lugares es lo último que recomendaría. Otra cosas es que, en esta profesión, hay gente que corre a cualquier precio, pero formar parte de ciertas estructuras es un riesgo personal y laboral para el ciclista.

-Con esta situación, ¿ser representante significa asesorar a un joven en todos los campos? Para un joven, cualquiera de los que estamos en la representación deportiva, nos convertimos en una especie de ‘chico para todo’. Si el corredor te escucha lo fundamental es tener buenos contactos y hacerlo bien y, para eso, hay que estar en una estructura seria. Lógicamente, llegar a ellas es muy complicado porque hay muchos ciclistas en pocas plazas. Creo más en que la Asociación de Ciclistas Profesionales y la Asociación de Grupos Ciclistas Profesionales estudien un nuevo convenio colectivo para aminorar las cargas a los patronos y que un equipo cueste menos dinero, pero se pague lo prometido. Es preciso plantearse esto y no pensar en grandes contratos. Si no se reacciona, será complicado que esto continúe.

“Los escándalos afectaron al ciclismo español, pero también existen otros problemas”

-¿Hay que replantearse el modelo de equipo? En España, sin duda. Es un país que, por la meteorología y por nuestra manera de vivir, tenemos que pensar en las estructuras continentales, que puedan acceder a un calendario en Francia, España y Portugal para que los chavales puedan ir corriendo e ir creciendo. Esto es algo que está inventado y ejemplos los tenemos. Tenemos a Patrick Lefevere (mánager de Etixx-Quick Step), que tiene un equipo de cantera y cuida a los jóvenes, y creo que había que fomentarlo. Tengo claro que, para ir a cualquier país, los ciclistas tienen que tener unas garantías y hay muchos lugares que no las cumplen. Lo ideal sería crear estructuras aquí y había que empujar por todas las partes. Crear una idea nueva y hacer florecer equipos más pequeños con un nivel de gasto menor. Otras cosa es su rendimiento, pero podría hacerse cantera porque, en la actualidad, lo que hay es un embudo.

-¿El mountain bike puede ser una salida? En la actualidad hay varios ciclistas jóvenes de calidad como Pablo Rodríguez, que están un paso por detrás de Hermida, Mantecón o Coloma, pero que tienen mucha calidad y pueden hacer cosas grandes. En esta disciplina, lo que veo es que los equipos cuestan menos, hay menos corredores y a los buenos se les puede apoyar más.

-¿Usted notó un efecto negativo de la Operación Puerto al relacionarse con gente procedente de otros países? El ciclismo español, independiente de los errores que cometió en el pasado, que creo que fueron como en otros países, considero que pagó de manera excesiva estos escándalos. Personalmente, se han tratado de una manera muy dura. A partir de ahí, el daño o la merma no sólo tienen que ver con esto. Los escándalos han afectado, pero también hay otros problemas. Las carreteras son peligrosas, los padres se lo piensan mucho y hubo una reducción grande de todo el calendario. Todo esto lleva a que es un conjunto de factores que lastran el ciclismo español y que solamente se puede salir con la contribución de todos los estamentos.

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